miércoles, 5 de marzo de 2008

Alimentos baratos para salarios bajos.

Por Arturo Navarro (*)

La información dice: suben los commodities y el precio de los alimentos en el mundo. Esta buena noticia se ha transformado, sin embargo, en un problema para la Argentina. Porque sube el precio de los alimentos internamente y ni el Gobierno ni gran parte de la dirigencia saben qué hacer.

Pareciera que la única estrategia es seguir con políticas artificiales de alimentos baratos para salarios bajos a fin de mantener muchas industrias no competitivas. Se sigue con la idea de que el sector agropecuario tiene que subsidiar a la industria. Que el interior tiene que subsidiar los grandes conglomerados urbanos.

El error es no poner el problema en contexto y no advertir la importancia del complejo agroindustrial de la Argentina. Este complejo es la industria más importante del país. El complejo tiene el mayor conglomerado de Pymes del país. En este sector trabajan el 35% de los argentinos. Representa, además, el 60% de las exportaciones, aporta el 45% del PBI y solamente por retenciones el fisco recaudará este año 7.500 millones de dólares.

El complejo agroindustrial ha dado suficiente muestras de que es capaz de superar la falta de política para el sector, la intervención en los mercados y la ingerencia del Gobierno en las decisiones empresarias. En este período de bonanza hay que tener en cuenta que más gente va a tener trabajo y que habrá mejores salarios, para poder comprar los alimentos necesarios, que siguen siendo y van a seguir siendo, los más baratos del mundo. Es falso seguir con la idea de que si aumentamos las exportaciones aumentará el precio de nuestros alimentos y se comprometerá la calidad de vida de nuestros conciudadanos.

En resumen: a mayor riqueza por mayores exportaciones hay mayor actividad de toda la economía del país, aumenta su PBI generando los recursos genuinos para atender las necesidades y ayudar como corresponde a los más necesitados en forma directa por el Estado.

Pero esta propuesta no es sostenible si no se implementa simultáneamente un Plan Nacional Universal para saber quiénes son y dónde están los necesitados y marginados. Lo que no es sostenible es seguir con la idea retrógrada de subsidiar a los 40 millones de habitantes y a todos los turistas del mundo.

El nuevo Gobierno tiene una oportunidad única para hacer los cambios en las políticas y los estilos de gestión para que por medio de un diálogo constructivo, entre el sector público y privado, se puedan generar consensos que permitan producir un shock de exportaciones cualitativas y cuantitativas.

(*) Fue presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). El Litoral, 23/02/08.

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