miércoles, 24 de agosto de 2005

Hay que decir todo...

Motivo de la lluvia de ayer, es que el camión no pudo retirar el acoplado con la leche, por lo cual procedo a llamar al tractorero que andaba en el Same (el tractor más grande de Los Molles) para que lo enganche y lo lleve al pueblo.
Lo que no imaginé es la obediencia incondicional de esta persona, que sin más pensar ni discutir realizó su tarea casi a la perfección; enganchó el acoplado y salió para el pueblo, sin percatarse el despistado que todavía estaba conectada la bomba de carga, sin que ésta hubiera finalizado.
Y ahí quedó la manguera, chorreando leche al suelo cual ubre cargada.
En fin, la próxima vez lo voy a mandar que se tire a un pozo a ver si cumple con tanta vocación.
Lo triste es que le voy a tener que dar la razón a mi jefe, que me repite todo el tiempo su famosa frase: "hay que decir todo y hay que decirlo veinticinco veces, más vale exagerar que quedarse corto".
La cosa que este operario rebocó en dos segundos mi más secreto pensamiento; "no estará exagerando este tipo...?"
No todo es joda cuando llueve en el tambo.

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